viernes, 18 de noviembre de 2011

Capitulo Blanco, Parte 3

Luna se desperezó y dio un paseo por la casa para averiguar si su madre seguía allí, tras el cual sólo encontró una nota en la cocina.

He ido al pueblo a comprar un par de cosas, comeré fuera pero creo que estaré aquí para la cena, te he dejado unas barritas de pescado que puedes calentar.

Sonrió al leer la última parte, su madre siempre que pasaba el día fuera le dejaba barritas de pescado, era tan sumamente predecible.
La mañana pasó lenta, amable, silenciosa y sin sobresaltos. Al mediodía Luna hizo un esfuerzo por comerse lo que le había dejado su madre y alguna pieza de fruta, al acabar se fue a su habitación a dibujar un rato. Cojió el lapiz y comenzó a trazar líneas, pensamientos, pero todo lo que hacía lo desechaba automáticamente. Soltó un grito de desesperación, no era capaz de dibujar lo que quería, día tras día desde que soño con aquello... ¡Cuatro años! Desde tuvo el sueño por primera vez, desde hacía cuatro años soñaba con lo mismo y ya no era capaz de dibujar nada que no tuviera relación con aquel sueño. Luna arrugó furiosa hasta el último dibujo y se tumbó en la cama. Nunca le había dicho a nadie nada sobre sus inquietantes sueños, no quería que la tomasen por loca, o obsesionada, o, aún peor, que sintieran lástima de ella. Soltó un largo supiro y cerró los ojos para intentar calmarse.

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